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Aviso 23 – Buscar tu propio éxito

Te habla Montserrat Bellido Durán, para tu éxito: El dolor no existe en los corazones exitosos, ese dolor que es una pataleta humana, por no darnos la vida lo que queremos; ese dolor no puede existir en las almas grandes que van en busca del éxito permanente; porque lo audaz de buscar tu propio éxito, tu éxito, es saber que, como aquel que se adentra en la jungla, se encontrará con peligros y caerá en trampas, de las que tendrá que salir, si quiere proseguir buscando el éxito, tu éxito. La condición del que tiene éxito, no es la de un quejica, ni de un niño de papá, que no sabe afrontar el dolor de la contrariedad, de que la vida no le dé los caprichos que quiere y ¡ya!, sino que además, sabe que sufrirá, porque en toda búsqueda del éxito, se sufre; porque los demás quieren triunfar y no buscar el éxito, y esos demás, para triunfar, ponen zancadillas a los que buscan el éxito, y a veces, tantas, los quieren engañar; les dicen: “mira allí”, y luego les quitan lo que han conseguido, mientras miran allí donde les dicen; pueden mostrarles pornografía, drogas, bebidas alcohólicas, personas sexis, casas lujosas, coches caros, empresas grandes, y ¡zas!, van, y mientras miras embobado, te sacan lo que has ganado. Y tantos te dicen que lo que tienes no vale; “tu mujer no vale ya”, “tu marido es torpe, un fracasado”, “tu casa es poca cosa”, “tus padres, ¡que hagan su vida sin ti!”; quieren que abandones el negocio en el que trabajas ahora, sobre todo si es un negocio familiar; porque parece que se valora más tener negocios con otros, ¡eso da aires de importancia!, que trabajar en un negocio familiar. Dicen que te mandan, pero siempre y en todo lugar, el jefe manda al subordinado, pero claro, si el jefe no es el padre, parece que sí que se tiene que obedecer por dinero, pero al padre, a ése hay que desbancarle como sea, sobre todo diciéndole que es viejo. ¡Cuántos han arruinado el negocio familiar por ser malos hijos! Hay que ser buenos con todos, no sólo por cobrar un sueldo, sino también aunque el que te pague sea tu padre. Vigilad en esto, porque hay toda una serie de malos entendidos en cuanto a los negocios familiares, porque dan mucha envidia a los extraños que no tienen estas grandes posibilidades de seguir con el negocio familiar; el éxito es también seguir con la familia, no sólo compartiendo la vida, sino también trabajando con ella, y este éxito es uno de los más felices que una persona puede disfrutar en su vida, la de compartir el éxito con su buena familia.”

Montserrat Bellido Durán

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