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Aviso 37 – Tu éxito o el triunfo de otros

Te habla Montserrat Bellido Durán, para tu éxito: Hay los que no saben pedir perdón, y hay los que astutamente van pidiendo perdón, y así, si se equivocan y yerran, piden perdón toda la vida, y jamás se esfuerzan en no errar, porque ven en pedir perdón, la salvación a su falta de carácter, para hacer el bien siempre y no equivocarse en no hacer lo correcto. Se lanzan a sus deseos y ¡viven la vida!, pensando en que luego piden perdón, y el bueno, lo perdona. Creen que perdonar es sinónimo de dar otra oportunidad y volver a empezar, y no es así, perdonar es una cosa necesaria para el que es bueno y quiere hacer el bien y dar la libertad a los demás, esa misma libertad que protege, en sí misma, porque la libertad de otros en ser libres, es la de uno mismo, y ser libre también, igual, lo mismo que los demás; esa libertad de pagar por lo que se hace con la misma, recibiendo lo bueno o lo malo, porque todo acto, toda palabra, es devuelta; toda acción de la persona, toda palabra, viene de vuelta a nosotros, y todo pensamiento reiterativo se hace palabra o acción, y recibe también su compensación. No es lo mismo decir: “Perdóname”, que decir: “Dame otra oportunidad”; pueden decirse las dos cosas, sí, pero jamás el perdón puede sustituir a pedir otra oportunidad. Cuando alguien te pide perdón, perdónalo, es más, perdona a quien te daña, aunque no te pida perdón, y da una oportunidad a quien desees dársela, aunque no te pida perdón o sí te lo pida; porque la oportunidad que tú des a otros, no es por el perdón que te pidan, sino por si tú, libremente, decides darle esa oportunidad. Evidentemente, en asociaciones como el matrimonio y en la familia, muchas cosas se perdonan sin pedir perdón y siempre hay la oportunidad de seguir la relación, si a uno le interesa; lo mismo puede pasar en una sociedad legal, pero en un noviazgo, en una relación de amistad o posible sociedad, si tienes que perdonar según qué cosas, incluso en el matrimonio y la sociedad, la infidelidad y el robo, son actos que se tienen que perdonar siempre, pero no condicionan a seguir con la sociedad. Porque hay quien peca y confía en la bondad del que busca el éxito, para llevar una vida egoísta y haciendo sufrir al que es fiel y tiene buenos sentimientos. No te dejes robar tu amor; tienes que amar y ser amado, con obras y palabras; si hay infidelidad, es que no te aman, y punto. Nadie que trabaja en una empresa va a otra a darle sus confidencias; cualquier persona entiende que hay una ética comercial, ¡y la hay!, como la hay también en el amor, en la amistad, en todas las relaciones humanas. Y ser bueno y hacer el bien y lo correcto, para llegar al éxito, es perdonar y a veces negar la oportunidad de “volver a empezar”. Hablo en líneas generales, porque cada quien sabe lo que perdona, a quien perdona y a quien quiere a su lado para compartir ese éxito, que no será posible si tienes a gente que te hace sufrir continuamente. Debes elegir, o tu éxito o el triunfo de otros.”

Montserrat Bellido Durán

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