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Aviso 40 – Tu éxito eres tú y lo tuyo

Te habla Montserrat Bellido Durán, para tu éxito: Hablemos del honor. Tienes que saber que, en la vida, vas a tener muchos desengaños de personas que amas, y algunas dicen amarte, pero sus obras son bien distintas a sus palabras. Debes saber que pasará esto, tienes que tener la certeza de que ocurrirá y que lo más importante para ti, es que tú no te desengañes a ti mismo; mientras tú seas fiel a ti mismo, con una buena moral en conducta y entendimiento, con esa paz que tienes al finalizar tu examen de conciencia bajo la luz de los diez Mandamientos, y tengas todo tu corazón lleno de amor para Dios y paciencia para los que no son como deberían, para los que te desengañan y no lo esperabas; piensa que se están formando, la vida forma, y se han equivocado; ¡déjalos equivocarse!, pero tú no te equivoques, acepta que ELLOS ESTÁN EQUIVOCADOS; no cuestiones la bondad y el bien que siempre TODOS tenemos que hacer; si ellos han dejado de hacerlo, no llames por eso, bien al mal, porque algunos caen en este error, porque no pueden vivir sin su amor, y lo que hacen es dejar la moral de lado para adaptarse a lo que hace esta persona que aman, y que de no aceptarlo como válido, ¡que no lo es!, ella, esa persona, los desprecia, los aparta de su lado; y si crees que adaptándote a ella, vas a continuar recibiendo su querer, no será así, porque el cariño se da, jamás se compra rebajando nuestra identidad. Al contrario, tienes que seguir en tu línea de conducta, con tu moral, y dar siempre buen ejemplo; porque todo pasa, menos Dios. La moda, el dinero, el triunfo, todo pasa, menos el Amor con que Dios te Ama. Y si confías en Él, aunque tú quisieras que fuera esta persona débil, quien te amara, Dios te acercará otra, que no será ella, otra que será mejor, pero ¡cuidado!, porque la vida también te acercará personas con apariencia de bondad, pero serán y son, otras tantas como la que hoy te ha desengañado. Para saber reconocer quién es quién, sé tú como aquella a quien quieres querer, y sabrás muy bien cómo son los “síntomas” de la persona semejante a ti. Dale esperanza a tu vida, y aunque sea tu cónyuge, tu padre, tu hijo, un amigo, un novio, un hermano, quien te ha decepcionado, Dios puede suplir su amor, el que te han negado por las obras, aunque sus palabras y besos puedan ser como los de Judas; porque hay quienes dicen y no hacen, pero dicen y dicen, y sus palabras mienten, porque sus hechos no son reflejo de ellas, aunque tienen excusas, miles de excusas, y también creen tener todo el derecho del mundo, de actuar como hacen. Además de poner todo tu total amor en Dios, pon también tu confianza en Él. El éxito tuyo es tuyo, y poco o nada, tiene que ver con lo que hagan o digan los demás. Si tú persigues el éxito, tienes que saber, ya de ya, que vas a padecer muchos desengaños, también en negocios que serán un fracaso; ¿y qué?… No pasa nada, ¡no era lo que tenía que ser!; ¡acéptalo!, como tienes que aceptar que esa, esas personas, no dieron la talla, se cansaron y decidieron que ya tenían triunfo, y por lo cual, dejaron de perseguir el éxito, quizás prefirieron el dinero al amor, o quizá el sexo al amor, o la fama a un hogar en amor y paz; ellos lo decidieron, y quiero que sepas, que muchos que lo hicieron también, luego, con el tiempo, como tú se desengañaron; otros no, otros siguen y siguen teniendo triunfos y apartándose cada vez más del éxito; porque el éxito es tuyo, no te lo dan otros, o el dinero que recibes, o la fama que te dan, o el amor con que te aman; el éxito ERES TÚ, está dentro de ti, en tu manera de vivir, de obrar y aceptar a los demás; en tu manera de dar libertad a todos, haciendo que respeten la tuya; porque tú vas a por el éxito, este éxito de hacer el bien y lo correcto, este éxito que, en la vejez, te dará paz y alegría; sí, SIEMPRE tendrás al lado, a personas que te amen de verdad, aunque algunas de las que tú amaste, te decepcionaron porque prefirieron el triunfo al éxito. Que lo sepas, van a decepcionarte, pero lo importante para ti, es que tú no decepciones a nadie haciendo el mal. Tú eres el que vale, tú. Acuérdate siempre de amarte y respetarte, y decidir ser libre de ser bueno y hacer el bien, y no “venderte”, ni por amor o dinero. Tu éxito eres tú y lo tuyo.”

Montserrat Bellido Durán

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