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Mensajes para realización personal

Aviso 16 – Los fracasos

Te habla Montserrat Bellido Durán, para tu éxito: Y, ¿qué ocurre con los fracasos?; pues eso, que hay dolor en ellos, que hay sufrimiento en ellos, y que son tuyos; por lo cual, tienes que aceptarlos, afrontarlos, mirarlos cara a cara y decidir qué vas a hacer con ellos. Porque están ahí, y debes aceptarlos y, dentro de lo negativo, porque el mal existe, ¡todos lo sabemos!, pues, de lo negativo, tienes que hacer como hace Dios; y ¿qué hace Dios?; Dios siempre te da a ti y a todos una nueva oportunidad, y cuando dice: “no te digo siete veces, sino setenta veces siete”, son las veces que hay que perdonar a los demás; y como tú eres un igual a los demás, como debes amarte como a los demás, pues eso, a ti mismo también te tienes que perdonar setenta veces siete, al igual que a los demás; aunque a ti no puedes dejarte, porque tú siempre vas contigo mismo, así que tú debes de cambiarte para que no se repita la situación, para que el fracaso te abandone; para que el éxito llegue, lo más rápido y eficaz es HACER EL BIEN SIN MIRAR A QUIEN, es decir, a todos, a ti mismo y a todos, ¡porque sí!, porque es la estrategia mejor para que triunfes, para que tengas éxito allí donde fracasaste, por ti o por los demás, o por ti y los demás. No importa quién haya sido el que no hizo las cosas bien, lo importante es que ahora tú, ¡tú!, las vas a hacer bien. ¡Vas a coger el timón de ti mismo, vas a meditar todo lo que haces, aunque sea la manera de levantar tu vaso al beber, o en decir los buenos días… sea lo que sea, tú entra en ti mismo y disfruta de hablarlo con Dios, porque, ¿cómo vas a hablarlo tú solo teniendo a Dios contigo?; nada, nada, tú a dialogar con Dios, dentro de ti, sin mover los labios, dentro de tu corazón; allí, a buenas con el Hacedor, le cuentas tus planes, le hablas de ti y le pides consejo. Y, ¿contesta Dios? Sí, pero no como tú y yo, Dios contesta al hacerte pensar algo que te ayudará, o al escuchar una conversación en la que comentan esa solución que necesitas, o en las páginas de un libro, o en las palabras de un niño, o en las circunstancias de la misma vida. A eso se le llama la acción de la Divina Providencia.”

Montserrat Bellido Durán

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Aviso 21 – Mal y Bien

Te habla Montserrat Bellido Durán, para tu éxito: Habla primero contigo mismo, y si lo crees bueno y prudente, luego lo comentas a quien le pueda hacer un bien tus pensamientos, porque las palabras siempre tienen que salir de ti para hacer el bien; si no pudieras hacer el bien con ellas, entonces no las digas, porque las palabras inducen a hechos, y si las palabras afectan mal, los hechos que se devendrán de ellas serán malos. Hay bromas que mejor no las hagas, aunque sean para divertir, porque quizás tú estás en un momento feliz, pero quien te escuche puede que pase por algún calvario personal, y entonces todo lo que le digas se lo tomará a mal. Entonces piensas; “¿es que uno no se puede divertir?”. A costa de otros, ¡nooo!, jamás de los jamases; esa diversión es malsana, hace daño, y todo daño que hagas, regresará a ti. Disfruta de otras cosas, disfruta de la paz en tus relaciones con los demás. Claro que eso no da una euforia divertida, pero da la felicidad íntima y perdurable. La paz está reñida con la felicidad explosiva, con esas bromas que son críticas despiadadas de una triste realidad del poco éxito de los demás. El buen humor es algo distinto; el buen humor es esa alegría juguetona que en tu interior te revoluciona para disfrutar de la vida, sean cuales sean las consecuencias en que atraviese tu existencia; el buen humor es como despegar del suelo, sin volar aún, porque volar es ser bueno y hacer el bien, y el buen humor es disfrutar de serlo, comprendiendo tu realidad y estando dispuesto a despegar de tu monotonía, de tu desdicha, haciendo la dicha a los demás, con las palabras y gestos que denotan buen humor, a pesar de los hechos que condicionan tu labor, esa que estás dispuesto a que sea un éxito; el buen humor es el preludio de lo bueno, es lo que hace bien a ti y a los demás, es esa sana alegría de ver lo positivo de la vida, de decidir qué vas a ganar aunque ahora estés perdiendo, o no sea todo lo positivo que quieres en tu vida; uno tiene buen humor cuando controla su interior y su exterior; el buen humor es el equilibrio entre tu yo íntimo y el personaje real que interpretas de ti mismo a imitación a Cristo, el Bueno, el que hizo siempre el bien y amaba a los niños, a los enfermos, a los que sufrían, y no los sentenciaba, aún sabiendo que sus obras eran malas, juzgando entre el bien y el mal, y juzgando, sabía que, a los que les decía “vete y no peques más”, sabía que hacían mal, no los sentenciaba, pero sí que los juzgaba, ya que al decirles que dejaran de obrar mal, es que había decidido su juicio personal, el de que obraban mal; por eso les pedía, después de hacerles un bien, ¡un milagro de su Amor!, les pedía que no volvieran a pecar, ¡eso es juzgar!, saber qué es el bien y qué es el mal, y sabiéndolo, ayudar al que se porta mal, haciéndole todo el bien que puedas hacerle, como esos milagros que Jesús les daba, que eran todo el bien que Dios puede hacer: milagros; y tú, a imitación a Cristo, debes hacer siempre el bien, aun juzgando en tu interior que, al que puedes hacerle el bien, hace el mal y peca, pero no lo sentencias a no recibir tu bien, sino que le ayudas y le dices además que no peque más, que se vaya y no peque más, porque el bien, tú, no puede vivir con el que quiere seguir pecando, porque no es bueno el ambiente del mal para que lo viva el bueno; por eso la libertad de algunos que hacen mal, hacen que los que quieren hacer el bien no estén con ellos, porque mal y bien, no pueden convivir juntos, no se avienen, y hay que buscar siempre un lugar de paz para que Dios pueda salvarte, pues en el mal vive la tentación y Dios quiere que te apartes de ella, y puede que tengas que dejar padres, casa, hijos, familiares, amigos… todo por no pecar, todo para tener éxito, porque el que peca no tiene éxito; el pecado, el no hacer lo bueno, lo correcto, es un GRAN FRACASO; y tú, que quieres el éxito en toda tu vida, sabes bien que jamás un mal puede reportarte un éxito, porque jamás es un éxito no hacer lo bueno, lo correcto.”

Montserrat Bellido Durán

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Aviso 22 – Sé el mejor

Te habla Montserrat Bellido Durán, para tu éxito: Reír es bueno, ¡ríele a la vida!, disfruta de hacer cada día realidad tus proyectos, tus sueños, paso a paso, día a día, programado y preparado para tener éxito hoy, por el trabajo y los planes de ayer. Siempre crecer y superar lo negativo que cada día se nos presenta para hacer la diferencia, y de mal, devolver bien, hacer el bien. Tendrás cada día, muchas ocasiones para demostrarte a ti mismo que eres el mejor, porque sabrás mirar tu vida, que va de ti, y decidir qué hacer, qué decir, cómo actuar en cada momento, para ser bueno y hacer el bien, y eso es tener tú éxito, esa felicidad interior de saber controlar tu vida, de saber, que tú y sólo tú, decides qué vas a dar de ti; porque puedes dar lo que quieras, ¡tanto como quieras!, porque dentro de ti, en tu alma, Dios selló todos tus talentos, y debes ir a buscarlos y darlos, entregarlos sin esconderlos, ¡usarlos!, y hacer con ellos un mundo mejor, allí donde tú estés; ¡deja huella!, la huella de ser UNA MUY BUENA PERSONA, paciente con todos, dando libertad a todos, sin criticar a nadie, aceptando su mal y devolviéndole el bien, para que se dé cuenta de que puede ella también hacerlo. Las personas necesitan de ejemplos buenos, porque no saben cómo deben actuar, y han visto demasiadas películas con final feliz, allí donde en la vida real, ¡es un desastre descomunal!. Las películas normalmente se hacen para ganar dinero con ellas, no para ayudarte a disfrutar de la vida real, sino para que se vaya al cine y se pague entrada; por esto, tenlo presente, no te cojas una película como ejemplo de vida; tú debes de ser un ejemplo de vida para los demás; eso sí puedes serlo, ¡debes serlo!, y no por querer serlo, sino porque, buscando tu propio éxito, lo serás, porque el éxito viene por ser bueno, por hacer el bien y lo correcto, por cumplir con tu deber, estando siempre a bien con los diez mandamientos de la Ley de Dios; porque dime, ¿qué de malo hay en el cumplimiento de los diez mandamientos? Nada, todo es bueno y ayuda a hacer el bien y a relacionarse unos con otros, aceptando a cada quien como es, protegiéndose de su imperfección, siguiendo la Ley de Dios, y dando buen ejemplo; por lo mismo, por seguir la Ley de Dios, que de todos saca lo mejor que Dios puso allí, en ti, en esta alma que eres también, además de cuerpo. Decide qué quieres de tu vida, decídelo bien y sigue tu ruta, ¡no te apartes de ella, si es buena, a menos que no veas algo mejor!, porque la vida te irá dando sus alegrías, y podrás reír feliz de decidir ser ¡EL MEJOR!”

Montserrat Bellido Durán

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