¿Sabes lo que quieres?, aprende a esperar y no te conformes

Amigo, amiga, te habla Montserrat Bellido Durán, para tu éxito.

Hoy quiero hacerte una pregunta que parece sencilla pero que muy pocas personas se hacen de verdad.

¿Tienes claro lo que quieres en la vida?

No lo que otros esperan de ti. No lo que parecía razonable en su momento. No lo que aceptaste porque era lo que había disponible. Lo que tú, en lo profundo de tu corazón, realmente quieres.

¿Cómo te gustaría hacer dinero? ¿De qué manera te gustaría dar lo mejor de ti? ¿Con qué tipo de persona te gustaría enamorarte, casarte y formar una familia para toda la vida? ¿Qué tipo de amigos deseas tener? ¿Qué es ese sueño con el que realizarte, desarrollarte y crecer dando siempre lo mejor de ti?

Esas preguntas merecen respuestas reales. Y este artículo es para ayudarte a encontrarlas.

EL PROBLEMA: VIVIR LA VIDA QUE TE QUEDÓ DISPONIBLE

La vida es corta y el tiempo pasa. Todos lo sabemos. Pero muy pocas personas actúan como si realmente lo creyeran.

Hay personas que llevan años en un trabajo que no les llena porque un día dijeron sí sin pensarlo demasiado y ya no saben cómo salir. Hay personas que están en relaciones que no les hacen crecer porque tuvieron miedo de quedarse solas y eligieron lo que había antes de lo que necesitaban. Hay personas que se rodean de amigos que las arrastran hacia abajo porque conformarse con quien está disponible parecía más fácil que buscar quien de verdad suma.

Eso, amigo, tiene un nombre: conformismo. Y el conformismo es uno de los enemigos más silenciosos del éxito verdadero.

No llega de golpe. Llega despacio, decisión a decisión, pequeña renuncia a pequeña renuncia. Hasta que un día miras tu vida y no reconoces en ella casi nada de lo que realmente querías.

Y lo peor no es el dolor de esa mirada. Lo peor es la resignación que viene después. Esa voz que dice: ya es tarde, así son las cosas, ¿quién me manda a mí pedir más?

Esa voz miente. Y hoy quiero ayudarte a silenciarla.

POR QUÉ TENER CLARIDAD LO CAMBIA TODO

Si tú tienes claro lo que quieres, pasarás la vida mejor. No porque todo vaya a salir perfectamente desde el primer momento. Sino porque vas a dedicar tu esfuerzo, tu tiempo y tu energía a conseguir esas metas buenas, a hacer el bien, a hacer un mundo mejor, a dar siempre lo mejor de ti.

La claridad es poder. No porque te garantice resultados inmediatos. Sino porque te da dirección. Y quien tiene dirección, aunque avance despacio, siempre llega más lejos que quien va rápido sin saber adónde va.

En el Método MBD trabajamos las siete áreas de la vida: el amor romántico, la vocación, el dinero, el propósito, el carácter, la salud y las relaciones. Y en cada una de ellas, el primer paso es siempre el mismo: saber lo que quieres. Definirlo. Nombrarlo. Escribirlo.

Porque lo que no se nombra, no existe. Lo que no se define, no se puede perseguir. Y lo que no se persigue, no llega.

¿Tienes escrito en algún lugar lo que quieres en cada una de esas siete áreas? Si la respuesta es no, ese es tu primer trabajo de hoy. No mañana. Hoy.

EL ARTE DE SABER ESPERAR SIN CONFORMARTE

Y ahora viene la parte más difícil. La que más personas fallan. La que más éxitos destruye antes de que lleguen.

Una vez tienes claro lo que quieres, hay que saber esperar.

¿Por qué? Porque lo que vale la pena casi nunca llega de inmediato. La persona correcta para tu vida quizás tarda en aparecer. El proyecto que quieres construir quizás necesita años de preparación. Los amigos que de verdad te elevan quizás no están en tu entorno inmediato todavía.

Y en esa espera aparece la tentación. La tentación de conformarte con lo que tienes cerca. Con lo que está disponible ahora mismo. Con lo que no es exactamente lo que quieres pero al menos está aquí.

Conozco personas que se casaron con quien tenían cerca por miedo a quedarse solas, sabiendo que esa persona no compartía sus valores ni su fe. Y años después, el dolor de esa decisión pesa más que el miedo que quisieron evitar.

Conozco personas que aceptaron trabajos que sabían que no eran su vocación porque conseguir lo que querían de verdad parecía demasiado difícil. Y se convirtieron, como digo en mi libro, en personas aburridas de por vida.

No hagas eso. El miedo a quedarte sin algo nunca es buen consejero para las decisiones importantes.

Pero ojo: saber esperar no significa quedarse quieto. Significa que mientras esperas lo que realmente quieres, haces lo que puedes hacer ahora. Quizás tienes que empezar dedicándote a algo que no es lo que a ti te gusta, pero es algo bueno, decente, honrado, que te permite mantenerte. Y desde ahí, sacas horas extra para ir construyendo lo que realmente quieres. Eso no es conformismo. Eso es estrategia con fe.

APRENDE A DECIR NO: EL MÚSCULO DEL ÉXITO

Hay una habilidad que muy pocas personas desarrollan y que es absolutamente fundamental para conseguir lo que quieres. Es sencilla de entender y difícil de practicar.

Aprender a decir “no”.

“No” a esa persona que quiere entrar en tu vida y no se parece en nada a lo que tú quieres en una relación. “No” a ese trabajo que no te acerca a tu vocación y que te quitará el tiempo y la energía que necesitas para lo que sí importa. “No” a esos amigos que en realidad no son amigos sino compañeros de mediocridad.

Decir “no” no es arrogancia. Es claridad. Es saber lo que quieres y tener el valor de no traicionarlo por comodidad o por miedo.

Y hay algo que quiero que tengas muy claro: decir no a lo que no es para ti no significa que te quedes solo, sin trabajo, sin relaciones. Significa que te liberas para que llegue lo que sí es para ti.

El espacio que ocupa lo que no es para ti, es el espacio que podría ocupar lo que sí lo es. Mientras te aferras a lo que no funciona, lo que podría funcionar no puede entrar.

Aprende a decir “no”. Y no pasa nada. En serio. No pasa nada malo. Al contrario: pasan cosas buenas.

DIOS COMO GUÍA: LA CLAVE QUE LO SOSTIENE TODO

Y aquí viene el fundamento de todo lo que hemos hablado. El elemento sin el cual la claridad se vuelve presunción, la espera se vuelve desesperación y el “no” se vuelve arrogancia.

Dios.

Si siempre haces el bien, lo bueno y lo correcto, Dios te guiará. Eso no es una frase de autoayuda. Es una promesa. Es la lógica del amor de un Padre que quiere lo mejor para sus hijos y que actúa en favor de quien vive unido a Él.

Intenta vivir siempre en Gracia de Dios. Con los Sacramentos, con la oración, con ese trato de tú a tú con Dios que convierte tu vida en una colaboración constante con Quien todo lo puede.

Cuando tienes esa conexión activa, la claridad sobre lo que quieres se ilumina. La espera se llena de paz porque sabes que Él trabaja mientras tú no ves. El “no” se da con caridad porque lo das desde la seguridad de quien sabe lo que quiere y confía en que llegará.

Y las oportunidades, las personas, los caminos que necesitas aparecen. No siempre cuando tú quieres. Siempre cuando hace falta. Porque la Divina Providencia actúa en favor de quien vive en su misma onda.

EN RESUMEN: LAS CLAVES DEL MÉTODO MBD PARA ESTE TEMA

Primero: define con claridad lo que quieres en cada una de las siete áreas de tu vida. Escríbelo. Nómbralo. Lo que no se define, no se consigue.

Segundo: no te conformes con lo que está disponible por miedo a quedarte sin nada. El miedo nunca es buen consejero para las decisiones importantes de tu vida.

Tercero: aprende a esperar con paciencia activa. Mientras esperas lo que quieres de verdad, haz lo que puedes hacer ahora. Con honradez, con esfuerzo, con fe.

Cuarto: aprende a decir “no”. A las relaciones que no te suman. A los trabajos que te alejan de tu vocación. A los amigos que te arrastran hacia abajo. Cada “no” bien dado es un “sí” a lo que importa.

Quinto: vive en Gracia de Dios y hazle tu socio en todo lo que buscas. Con Él como guía, la claridad crece, la espera tiene paz y el resultado siempre es mejor de lo que habrías imaginado.

La vida es corta. El tiempo pasa. Pero si tienes claro lo que quieres y caminas hacia ello con Dios, con fe y con carácter, esa vida corta puede ser extraordinariamente plena.

No te conformes. No tienes por qué.

Eres libre, amigo mío.

Te deseo lo mejor: ¡Éxito!

Montserrat Bellido Durán
Creadora del Método MBD
Fundadora de Coaching tu Éxito